El 29 de abril la Policía de Nueva York acudió a un vecindario de Brooklyn tras recibir una llamada de emergencia que alertaba de un intenso olor a las afueras de una funeraria. Al llegar, las autoridades descubrieron que el olor provenía del interior de dos camiones, estacionados delante de la funeraria Andrew T. Cleckley, donde se habían almacenado cerca de 100 cadáveres, según ‘ABC News’.

Ante la avalancha de muertes en medio de la pandemia por coronavirus, hospitales, morgues y funerarias de Nueva York se han visto obligados a recurrir a camiones refrigerados para mantener cuerpos de los fallecidos durante el mayor tiempo posible a la espera de que las familias puedan hacer el reconocimiento de sus seres queridos y darles sepultura.

En el caso de la funeraria de Brooklyn, todo indica que los cuerpos estuvieron en los camiones de alquiler sin refrigeración durante más de una semana, por lo que los cadáveres se encontraban en avanzado estado de descomposición en algunos de los casos. Aún no se ha confirmado la causa de la muerte de las personas apiladas en los camiones.

Fuente: http://www.france24.com