Navidad por (Nativitas), natividad o nacimiento, palabras que etimológicamente simbolizan la importancia de una fiesta para muchos o, una época de indiferentes rituales para otros; pero en realidad, más allá de los principios, creencias y convicciones, vale la pena adentrarnos culturalmente hacia un momento en donde la humanidad, trata de sobrellevar las penas, hoy, en torno al compartir, el amor, la inclusión y las tradiciones en uno de los meses más festivos para algunos territorios, pero… ¿En realidad comprendemos el origen y las herencias de aquellas denominadas felices fiestas durante cada año?.

Orígenes de la Navidad, el Pesebre y la Novena
Pues bien, la historia documenta que los romanos realizaban rituales paganos durante cada año con intercambio de regalos en símbolo de culto a Saturno, como dios de la agricultura que aceptaba sacrificios a cambio de gozar de meses de verano, tierras fértiles y el perdón de algunas ofensas. Las fechas saturnales, iban del 17 al 23 de diciembre como los días más cortos del año, hasta considerar el nacimiento del nuevo sol el 25 de diciembre; es ahí, donde el Papa Julio I, establece la navidad el mismo 25 de diciembre a fin de contraponerse a los rituales paganos.
Dicha tradición, provocó gran preocupación entre la comunidad religiosa del siglo IV, quienes, para atenuar los actos impuros y pecaminosos durante determinados periodos, decidieron dar inicio a la conmemoración del natalicio de Jesús de Nazaret, lo cual provocaría una transformación intercultural en gran parte del mundo.
Lo narrado, tomaría forma cuando San Francisco de Asís (Santo de la humildad), decidió hacia el año 1223, hacer una representación de la Sagrada Familia, en especial, del momento de la llegada del niño Jesús, tomando como modelo, un modesto establo rodeado de animalitos (Lucas 2,6-7), todo, representado por aldeanos del pueblo de Greccio, Italia; luego, algunas iglesias imitarían tal acción alcanzando aceptación y altos niveles de popularidad; pero, fue en el siglo XV en donde la idea original, tuvo tanta acogida que, en otros lugares, decidieron hacer representación a pequeña escala de las figuras del pesebre. Pues, en Francia, se documenta la primera fábrica de pesebres del mundo en el año de 1465.
El camino de las tradiciones navideñas no ha sido fácil, ejemplo de ello ha sido la lucha de escépticos, ateos, puritanos, estilos, formas de vida y tradiciones culturales que distan de actos y acciones religiosas. De hecho, la tradicional novena al “niño Dios” que se conoce con especial fuerza en países como Colombia, Ecuador y Venezuela, tuvo sus bases en el siglo XVIII, teniendo presente el gran aporte del místico lingüista ecuatoriano Fernando de Jesús Larrea, nacido en Quito en el año 1.700 y fallecido el 03 de noviembre de 1773 en Cali Colombia.
Este estudioso hombre de la teología, siendo parte de congregaciones religiosas en Colombia, fue predicador en misiones populares, escribió la original “Novena de Aguinaldo”, siendo esta obsequiada a la educadora doña María Clemencia, quien, por aquel entonces, veía una gran necesidad en complementar la educación de la juventud.
Posteriormente, la escritora Bertilda Samper Acosta (1856-1910), se consagró a la vida religiosa en donde fue conocida como la madre María Ignacia; en este entorno, realizó unos retoques a la obra original de Fray Fernando de Jesús, adaptaría algunos textos, y no fue hasta 1910 que el obispo Bernardo Herrera Restrepo, la aprobó bajo el título, “Novena al Niño Jesús”. Esta, consiste en narrar algunos de los acontecimientos previos al nacimiento del salvador durante nueve días, siendo representados a través de un pesebre y diferentes pasajes, sembrando en los niños, la esperanza en que el día 24 de diciembre a la media noche, llega el niño Dios con algún detalle para los miembros de la familia.
Desde entonces, por los diferentes territorios de Colombia, comenzó a expandirse una tradición la cual buscaba unir más a las comunidades y sociedad en general, bajo el pretexto de querer conmemorar el nacimiento de Jesucristo. No obstante, algunas religiones, sectas y grupos poblacionales, han visto este tipo de actos decembrinos, como una imposición de la iglesia, tema al que algunos se oponen ya que se forja bajo un entorno de libertades, pues recordemos, el argumento se basa en un sano compartir entorno a la oración, la comida, la reconciliación, tristeza para pocos y alegría para otros, claro está, respetando las diferencias, pues en la historia de la humanidad, es clara la presencia de Jesús de Nazaret, eje de transformación y un nuevo rumbo para muchos.

Papá Noel
La época navideña, también trae consigo otro tipo de imposiciones culturales de corte más anglosajón como lo es la figura de “papá Noel, San Nicolás o Santa Claus”, como un hombre de avanzada edad, quién comandando un trineo lleno de regalos, jalado por unos renos voladores, salen desde un lugar del polo norte a dar la vuelta al mundo repartiendo detalles a los niños, especialmente por las chimeneas de algunas casas, adentro de los calcetines o botas navideñas.
Se cree que el origen de la enunciada figura, se basa en la vida de Nicolás de Bari, nacido en el año 280 en la actual Turquía; este, fue un sacerdote bondadoso, santo al que le atribuyeron diferentes milagros y, con el pasar del tiempo, su fama se iría extendiendo por el mundo reconfigurando la historia del también conocido como Sinterklaas en países bajos. Es de anotar, que en algunos países se han dado manifestaciones entorno a la mercantilización de la navidad y la figura que buscan controvertir entre el “niño Dios y Papá Noel”, de los cuales, también se sostienen diferentes hipótesis sobre sus orígenes.
Para el caso del Eje Cafetero, Antioquia y otros lugares de Colombia, la navidad en familia consta de algunos acontecimientos especiales, ligados a la tradición religiosa, entre ellos, tenemos el 07 y 8 de diciembre “asunción de la virgen”, en donde casas, fincas apartamentos y negocios, representan este momento a través del alumbrado con velas y faroles, dando un toque colorido y engalanado, mostrando cálidos y acogedores rincones, los cuales, ya han sido iluminados previamente con pintorescas luces intermitentes haciendo de ello un entorno muy especial.
De igual manera, se destaca la gastronomía, los platos típicos: tamales, hayacas, asados, carnes especiales, arroces en diferentes presentaciones, encurtidos, dulces de guayaba, papaya, brevas, tomate, naranja, todo tipo de postres, quesos, buñuelos, la natilla, aderezos como los clavos, la canela, la vainilla, en fin, comidas, bebidas, música de toda clase con predominio de la parrandera, letanías, trovas, otras costumbres con extranjerismos, oraciones, mantras, rituales con sahumerios, momentos de reunión, y otros encantos que fácilmente se cimientan bajo las particularidades de una diferencial época del año.
Así mismo, puede decirse que es un hecho ver el mes de diciembre como uno de los más festivos en Colombia, pero también, comprender que no en todo el mundo hacen la “Novena al Niño Dios”, tal cual la conocemos y que las festividades de despedida del año, no son precisamente el 31 de diciembre para algunas culturas; ejemplo de ello, el calendario lunar chino, trae consigo la fiesta de la primavera y el comienzo agrario con un calendario lunar que viene fijando su fecha desde el año 2.697 antes de Cristo. Para concluir, pásenla lindo, con fe, esperanza y, ojalá, acogidos, aproximados, o bajo el legado cultural del Eje Cafetero, ese que nos lleva a ser niños, a memorar bajo la magia del amor.
Por: Carlos Arturo Castañeda García, Director 6:30 CAFÉ Colombia


