Esperamos no se “convierta en paisaje” la inestabilidad política y polarización que estamos enfrentando en el territorio colombiano. En ese orden de ideas, vislumbramos grandes riesgos para la nación, basados en los irresponsables pronunciamientos y el deplorable nivel de enfrentamientos, entre altos funcionarios de las instituciones en Colombia, pero tampoco se quedan atrás, periodistas sinvergüenzas y líderes extranjeros que, opinan sobre conflictos que en el fondo desconocen o, peor aún, tienen intereses.
Marchas a favor y en contra del gobierno
Dentro de esos “huracanes políticos”, ha sido recurrente ver durante las últimas semanas, cualquier cantidad de marchas y manifestaciones en pro y en contra del gobierno nacional. Quienes apoyan la actual política, propuestas e iniciativas del Ejecutivo, se amparan en los casi 11 millones de votos obtenidos por el presidente Petro en las elecciones del 2022, bajo el principio de la democracia; no obstante, sindicatos, estudiantes, unión de trabajadores y cualquier cantidad de movimientos sociales, dicen que las cosas van por el camino adecuado.
Por otra parte, las diversas corrientes de pensamiento, han generado protestas desde la reserva.
Ideologías y el riesgo de una nueva violencia.
Los partidos e ideologías de oposición, consideradas de derecha y extrema derecha, han venido realizando cualquier cantidad de encuentros en territorio nacional, siendo lo más relevante, la unión de reservistas quienes se dieron cita en algunas plazas de Colombia, enviando un mensaje de rechazo al actual gobierno del presidente Gustavo Petro. Lo preocupante del tema, fue ver algunas personas aduciendo, “estar viviendo una tiranía y querer llegar hasta las últimas consecuencias si de recobrar el poder se trata”.
Algunos analistas consideran que, en caso de no poner atención a las diversas demandas de la multidiversidad de grupos poblacionales, ojalá bajo la visión de expertos en inteligencia, se puede estar gestando, bajo “una cortina de legalidad”, un posible golpe de Estado.
El Escenario de un Golpe de Estado I
La inestabilidad política dada luego del 09 de abril de 1948, con el asesinato del líder político Jorge Eliecer Gaitán, desató una ola de violencia sin precedentes en la historia de Colombia. Recordemos que Gaitán, era un hombre brillante en los escenarios políticos, y su capacidad de oratoria, llevó a colocarlo en lugares de alto reconocimiento para la historia del país sudamericano; pero entonces, se especula que las denuncias en contra de masacres y su discurso a favor del “pueblo trabajador, en contra de la oligarquía”, conllevaron a su asesinato, supuestamente promovido por quienes ostentaban el poder en aquella época, u otros más osados, se atrevieron a decir que era cosa de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de Norteamérica. La realidad, es que, dada la hegemonía política y dominio de Conservadores y Liberales, hubo escenarios que provocaron aparición de grupos armados.
Golpe de Estado II
Haciendo un generoso resumen, la presidencia del conservador Laureano Gómez, tenía bajos índices de popularidad, el país estaba inmerso en violencia, siendo esto, un “caldo de cultivo” para que se diera un “Golpe de Estado”, (el poder fue arrebatado por la fuerza) el 13 de junio de 1953, como resultado de la acción militar, quienes, en su momento, dieron la confianza al general Gustavo Rojas Pinilla, quien fue obligado a renunciar el 10 de mayo de 1957. Luego de ello, a groso modo, hubo un pacto entre liberales y conservadores, quienes se alternarían el poder hasta la década de los años 90. Para finiquitar la ilustración, todo ocurrió en un periodo sin tecnología, de extrema violencia y bajo el consentimiento de la mayor parte de actores de la nación; así las cosas, si la “extrema derecha” en Colombia considerara emular prácticas similares, no solo estamos reversando en materia de libertades constitucionales y tratados internacionales en materia de derechos humanos, pues también la inestabilidad jurídica, recrudecería el conflicto y violencia a nivel interno, dando paso al lamento de cientos, o talvez miles de asesinatos a causa de una nueva ola de violencia política. Ediciones 6:30 CAFÉ.

Por: Carlos Arturo Castañeda García
