A medida que crece la popularidad de los santuarios de cielos oscuros, los científicos revelan más beneficios de la oscuridad, desde la reparación del ADN hasta la mejora de la salud mental.

En la primera noche de luna nueva, contemplo el cielo desde un camping del norte de California, Estados Unidos. La noche es tan negra que, cuando extiendo la mano, no puedo ver la punta de los dedos. No es solo una ausencia de luz lo que experimento: la oscuridad se siente palpable, con un peso y una textura propios. Veo la rueda brillante de la Vía Láctea. La visión de esta galaxia lejana me llena de asombro.

Para la mayoría de nosotros, ver esta banda brumosa de miles de millones de estrellas es un lujo poco frecuente. La contaminación lumínica impide actualmente ver la Vía Láctea a más de un tercio de la población mundial. Y la presencia de luces artificiales por la noche está aumentando en todo el mundo debido al crecimiento demográfico y a la urbanización.

En nuestro mundo frenético y luminoso, cada vez más gente como yo busca la tranquilidad y la profundidad de los cielos sin luz. Los “santuarios de cielo oscuro” se están convirtiendo en destinos turísticos. La gente va de excursión a lugares como el Valle de la Muerte, en California, o Tekapo Springs, en Nueva Zelanda, y asiste a festivales de cielo oscuro para desconectar de la contaminación lumínica y disfrutar de la oscuridad.

Cuando los días se acortan, es hora de aceptar la llegada de la “estación oscura” y cambios en el horario de verano en muchas partes del mundo. Los cambios pueden resultar chocantes allí, ya que se adelanta una hora el despertador y las jornadas laborales comienzan en la oscuridad. Sin embargo, este cambio estacional, al igual que los santuarios oscuros, ofrece un respiro muy necesario del resplandor de la vida cotidiana.

Los beneficios a la salud de pasar tiempo en la oscuridad
La ciencia ya ha revelado algunos de los efectos nocivos de la contaminación lumínica, que está relacionada con el insomnio, el cáncer de mama, los accidentes cerebrovasculares y la fertilidad. Un estudio reciente sugiere incluso que puede contribuir al desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Pero los investigadores también están empezando a explorar el lado opuesto del exceso de luz artificial por la noche: están estudiando los beneficios para la salud de pasar tiempo en la oscuridad natural. Ahora sabemos que disfrutar de la noche puede contribuir a mejorar la salud.

El más conocido de estos beneficios es el papel que desempeña la oscuridad al estimular la glándula pineal de nuestro cerebro para que empiece a liberar melatonina. Esta hormona esencial no solo nos ayuda a dormir, sino que puede reducir los daños en el ADN al eliminar los radicales libres, proteger contra el daño oxidativo y potenciar la maquinaria de reparación genética del propio organismo.

Y eso no es todo lo que la oscuridad puede hacer por ti. Un estudio de 2020 demostró que realinear el reloj circadiano con un compuesto que activa los receptores de melatonina en el cerebro puede disminuir los marcadores inflamatorios, reducir la ansiedad y aliviar la depresión. Por JULIA FLYNN SILER