¿Reelegirán los ecuatorianos a Daniel Noboa o votarán por un cambio en la presidencia de Ecuador?

El país sudamericano celebra este domingo nuevas elecciones generales tras un período de 14 meses y medio tan inusual como turbulento en lo político, económico y social.

Es el tiempo que ha tenido el político y empresario de 37 años para llevar a la práctica sus propuestas sobre seguridad y economía, los dos ámbitos que más preocupan a los ecuatorianos.

Tras alcanzar altos niveles de popularidad al inicio de su mandato, la imagen de Noboa se fue desinflando a lo largo de los meses, aunque sigue siendo favorito según la mayoría de las encuestas.

Cuatro de los cinco últimos sondeos publicados antes de las elecciones dan la victoria al líder de Acción Democrática Nacional (ADN) y solo uno a su principal competidora, Luisa González del Movimiento Revolución Ciudadana, liderado desde el exilio por el expresidente Rafael Correa.

Casi todos los analistas pronostican que habrá segunda vuelta, algo que ocurrirá si ninguno de los candidatos logra en la primera más de la mitad de los votos o un 40% con 10 puntos de ventaja sobre el segundo.

Además de Daniel Noboa y Luisa González, otros 14 aspirantes se postulan a la presidencia, entre ellos, Andrea González, del partido derechista Sociedad Patriótica, y Leónidas Iza, del izquierdista e indigenista Pachakutik.

Si bien se da por hecho que ninguno de los minoritarios pasará a la segunda vuelta, sus resultados marcarán la composición de la tradicionalmente fragmentada Asamblea Nacional ecuatoriana y podrían jugar un rol clave en el juego de alianzas.

Analizamos cómo llega Ecuador a las urnas y qué circunstancias han marcado el breve pero intenso período bajo la presidencia de Noboa.

Por qué vuelve a haber elecciones

Cuando en mayo de 2023 cumplió 24 meses en el cargo, el entonces presidente Guillermo Lasso comprendió que le sería casi imposible completar su mandato de cuatro años.

En medio de una grave crisis de seguridad y sospechas de corrupción, Lasso fue objeto de un proceso de destitución iniciado por la Asamblea Nacional -en la que contaba con un apoyo minoritario- por presunta malversación de fondos en un contrato de transporte de crudo.

Para evitar ser destituido Lasso invocó la «muerte cruzada», un recurso constitucional incluido en la Carta Magna de 2008 que permite al presidente disolver el Congreso si considera que este bloquea su gestión.Con la disolución del poder legislativo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) organizó elecciones anticipadas, cuya primera vuelta se llevó a cabo el 20 de agosto de 2023 y la segunda el 15 de octubre.

Lasso, con una baja popularidad en aquel momento, no se presentó a la reelección.

Sin partir entre los favoritos pese a pertenecer a una influyente familia de políticos y empresarios, Daniel Noboa se presentaba como un nuevo candidato de centroizquierda dispuesto a romper la alternancia entre el correísmo y la derecha tradicional, y aplicar medidas de choque contra el crimen.

Contra todo pronóstico superó la primera vuelta, y en la segunda se impuso con un 51,83% de los votos sobre el 48,17% de Luisa González.

Noboa asumió la presidencia el 23 de noviembre de 2023 con el mandato de completar el último año y medio de la presidencia de Lasso (2021-2025) que concluye en mayo de este año.

Así, Ecuador celebra este domingo la primera vuelta de las nuevas elecciones generales. En caso de ser necesaria una segunda, esta tendrá lugar el 13 de abril.

Además del presidente y vicepresidente, los ecuatorianos elegirán a los miembros de la Asamblea Nacional.

La guerra contra el crimen y los 4 de Guayaquil

Su ubicación estratégica en las rutas del narcotráfico, la corrupción institucional y la proliferación de pandillas que coordinan extorsiones y asesinatos con impunidad desde las cárceles, entre otros factores, sumieron a Ecuador desde el inicio de esta década en una espiral de violencia cada vez más grave.

Cuando Daniel Noboa asumió el cargo, el país atravesaba el peor momento de la mayor crisis de seguridad de su historia.

Cada día de 2023 morían asesinadas casi 22 personas en promedio -récord histórico- mientras las violaciones, secuestros, extorsiones y robo.

En enero de 2024, cuando Noboa llevaba menos de dos meses en el cargo, delincuentes armados irrumpieron en el estudio de una cadena de televisión estatal durante una transmisión en directo.

Además de mostrar al mundo la gravedad de la crisis de seguridad ecuatoriana, este suceso extendió en el país la percepción generalizada de que era necesario aplicar «mano dura» para resolverla.

Noboa aplicó el estado de excepción, permitiendo la movilización de las Fuerzas Armadas en las calles y dentro de las cárceles.

«A diferencia de Guillermo Lasso, logró controlar las cárceles y eso fue un impacto muy positivo», indica a BBC Mundo Caroline Ávila, experta en Comunicación Política.

Su estrategia tuvo un efecto inmediato en la percepción de la ciudadanía: en los primeros meses de su mandato, Noboa llegó a superar el 80% de aprobación en las encuestas.Sin embargo, los resultados de su anunciado proyecto de seguridad, denominado Plan Fénix, quedaron lejos del giro radical que muchos auguraban.

«A nivel de indicadores hay algunas pequeñas mejoras, pero no ha sido un cambio significativo», afirma el analista político ecuatoriano Andrés Chiriboga.

El promedio de asesinatos diarios bajó de 22 en 2023 a 19 en 2024 según datos oficiales, una variación que muchos consideran insuficiente teniendo en cuenta la magnitud de la campaña contra el crimen, financiada en parte con una subida de 3 puntos del IVA del 12 al 15%.

La criminalidad repuntó, además, con fuerza en enero de 2025, el mes más violento de los últimos tres años, con 731 asesinatos, un promedio de 23,5 por día, casi uno cada hora.

Y, aunque bajo la administración de Noboa también se redujeron los robos y desapariciones, las denuncias de extorsión aumentaron un 17% y la percepción de inseguridad entre los ciudadanos apenas cayó un 4% en comparación con el período de Lasso, según encuestas y datos oficiales.

Mientras, el caso de «los 4 de Guayaquil» mostró el lado más oscuro de la guerra contra el crimen de Noboa.

El 8 de diciembre de 2024 cuatro menores de edad fueron detenidos en Guayaquil, la ciudad más poblada y una de las más inseguras de Ecuador, por miembros de las fuerzas armadas tras jugar un partido de fútbol.

Días después, sus cuerpos aparecieron calcinados con signos de tortura cerca de una base militar.

«Quedó claro que fueron los militares quienes, abusando de su poder, los secuestraron y asesinaron. Luego intentaron encubrirlo», explica Chiriboga.

El escándalo desató protestas masivas, llevó al arresto de 16 militares y puso en tela de juicio las tácticas de represión del gobierno.

También demostró, a juicio del politólogo, que «de la mano de la política de seguridad de Noboa hay un despliegue de violaciones de derechos humanos».

«Este caso de los cuatro niños no es aislado: es el más grave, el que más ha captado la atención de los medios y de la opinión pública, pero hay muchas otras denuncias de desapariciones y abusos», sentencia.

Recesión y apagones

Ecuador sufrió en 2024 una recesión económica atribuida, entre otros factores, a una grave crisis energética que provocó apagones en todo el país.

En el cuarto trimestre del año el producto interno bruto (PIB) cayó un 1,5% interanual, uno de los peores datos desde la pandemia.

Al cierre del año el Fondo Monetario Internacional proyectó una contracción económica del 0,4%, mientras que para 2025 anticipa una modesta recuperación del 1,6%.

Sobre los mediocres resultados económicos, la politóloga Caroline Ávila destaca que el gobierno de Noboa «ha tenido que pagar muchas deudas pendientes, principalmente del ejecutivo anterior de Guillermo Lasso» y el ministro de Finanzas, Juan Carlos Vega, «ha logrado organizar las cuentas», a pesar de una deuda de unos US$50.000 millones, un 40% del PIB.

En esta situación, el FMI aprobó en mayo de 2024 un préstamo de US$4.000 millones a 48 meses con un desembolso inmediato de US$1.000 millones, algo que dio un respiro al país y, según Ávila, se interpretó como una victoria de la administración de Noboa.

La politóloga matiza, en todo caso, que «si bien es cierto que ha habido un intento de ajuste fiscal, la situación económica sigue siendo difícil, sobre todo en términos laborales, y el desempleo y la precarización del trabajo formal son problemas serios».

«Me llama la atención que no se haya hablado mucho sobre la situación económica en esta campaña y no haya habido muchas propuestas concretas en este sentido», puntualiza, pese a que las encuestas apuntan a la economía y la falta de oportunidades laborales como las mayores preocupaciones de los ecuatorianos después de la inseguridad.

La tasa de pobreza aumentó del 26% en diciembre de 2023 al 28% en el mismo mes de 2024, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Como dato positivo, la inflación se mantuvo a raya en la dolarizada economía ecuatoriana: en diciembre los precios variaron un 0,5% interanual.

Lo que sí ha sido un gran problema, no solo económico sino también político y social, es la crisis energética.