Sea lo primero precisar que la siguiente es una crítica a la película no a la Iglesia (Católica), de manera que no se confunda el mensaje que se pretende dar ni las palabras empleadas para ello. “Cónclave” es una buena película, no en vano fue nominada a 8 premios Oscar: Mejor película y Mejor actor protagónico, entre otras categorías. Siendo a la postre ganadora como mejor guion adaptado. Es de esos filmes que no solo se disfrutan sino de los que también decimos sin vacilación, “estamos viendo cine”, lo cual no digo propiamente desde el punto de vista fisiológico sino artístico. Se le hace honor al séptimo arte. Todos sus componentes encajan: producción, dirección, actuación, guion, música, fotografía y vestuario, entre otros.

En todo caso, destaco tres de ellos. La música acompaña con gran precisión el desarrollo de la historia, no solo en la sincronía con el tiempo sino también con las situaciones, parece que sobre el pentagrama en vez de notas musicales estuvieran escritas las palabras “duda, incertidumbre e intriga”. La actuación de Ralph Fiennes es sobresaliente, lo cual no es una novedad. Han sido numerosas las películas en que ha participado, entre estas La Lista de Schindler, El Paciente Inglés y la zaga de Harry Potter, por solo mencionar algunas. La fotografía juega un papel esencial en el filme, siendo características la oscuridad y la luz tenue.

De hecho resulta curioso, por decirlo de alguna manera, que la fotografía sea tan oscura (en términos de tonos) cuando el Cónclave, como suceso, representa luz para la religión Católica ante la elección de un nuevo papa. Aunque la temática de la película es conocida, no así el desarrollo de la misma. Su trama presenta algunas sorpresas, no solo de hechos y sucesos inesperados sino en la forma en que avanzan algunos de los esperados. Algunos personajes pierden protagonismo durante el filme mientras otros surgen, lo interesante es que no se sabe quiénes estarán en qué lado de la balanza (entre los que brillan y los que se opacan), ni la manera como cada pesa (personaje) será parte de un lado o del otro de la balanza.

No pretendo posar de adivino respecto a si los productos tuvieran tal intención o no, me refiero a mostrarnos lo que somos; y ¿Qué somos?. Somos seres que pensamos distinto, así estemos en un grupo soportado por los mismos principios. Somos seres que procuramos ejercer el liderazgo. Somos seres que buscamos ejercer nuestra influencia sobre los demás para que estos actúen según como nosotros pretendemos que lo hagan. Somos seres que procuramos organizarnos para (valga la redundancia) organizar el caos. Somos seres que nos movemos con la masa, a pesar de la verdad expresada por “el Poeta del Rock” en una de sus canciones: “la masa no piensa, es fría y aliena”, ¡grande Elkín!. En últimas somos seres… humanos.

Bien sea que seamos religiosos o no, y si lo fuésemos, bien sea que profesemos la religión Católica o no, e independiente de nuestra posición respecto a la Iglesia Católica, Cónclave es una película (casi) obligatoria para los cinéfilos.

Por: Federico Estrada Londoño