A raíz de la decisión del juez James Boasberg, de detener la deportación de supuestos miembros de grupos terroristas (Tren de Aragua y M-13), con destino al Salvador, el presidente Donald Trump, la tildó de «Lunático de la izquierda radical» y pidió su destitución inmediata de su cargo.

El juez acusa a Trump, de dar la orden para despegar a 3 aviones después de tomada la decisión de parar con la extradición de migrantes hacia el Salvador. Por su parte, Boasberg suspendió estos vuelos por 14 días hasta que se tomen decisiones.

En defensa del juez James, el presidente de la Corte Suprema Estadounidense, negó la petición del mandatario Trump, alegando que, «Durante más de dos siglos, se ha establecido que el proceso de destitución (impeachment, en inglés) no es una respuesta apropiada al desacuerdo relativo a una decisión judicial. El proceso normal de revisión en apelación existe para ese propósito»

Con esto, pretendía parar los ataques en contra de los funcionaros del sector judicial, dados por Trump y sus simpatizantes, pues ya hay antecedentes de un ataque a la magistrada del Supremo Amy Coney Barrett, que fue nombrada miembro de ese tribunal por el republicano en 2020, después de que esta votara junto a Roberts y los jueces liberales en contra de una de las medidas de la Administración para congelar fondos para ayuda internacional.