Cientos pueblos indígenas, desde tempranas horas de la mañana empezaron a acampar en la capital brasileña, esto, para buscar la reivindicación de sus «derechos ancestrales». Según los más de 200 pueblos, protestan por sus territorios quitados desde la constitución de 1988, fecha en la que fueron despojados de la zona en la que habitaban.

Como reclaman los indígenas, «esa legislación desconoce sus derechos ancestrales sobre territorios de los que fueron expulsados en forma violenta, tanto durante la colonización portuguesa o, como ocurre hasta hoy, por hacendados y poderosos terratenientes»

A partir de estos campamentos, pretenden presionar al actual presidente Lula para realizar la homologación de territorios lo más rápido posible, labores que fueron suspendidas desde el mandato del expresidente Jair Bolsonaro.

El Mandatario Lula mencionó que, «respeta a los pueblos indígenas y trabaja para que sus derechos sean garantizados» y subrayó el papel de los pueblos originarios y sus culturas para la protección de la Amazonía y otros biomas.

Si son estudiados todos los procesos pendientes para la restitución de tierras de estos pueblos, las etnias indígenas ocuparán un 14% más de tierras del territorio brasileño. Esta movilización se ha dado desde 2004 consecutivamente, y en este año cumple su encuentro número 21.