Latinoamérica se enfrenta a un nuevo brote de la fiebre amarilla; hasta ahora, son 131 casos confirmados y 53 muertos a causa de esta enfermedad, más del doble de los casos reportados el año pasado, demostrando un retroceso en el avance que se tenía para el control de la enfermedad.

Colombia, como unos de los epicentros del brote, se encuentra como el segundo país de la región con más casos reportados, suma 47 y 29 muertes. Según las autoridades de salud como la Organización Mundial de la Salud (OMS), dan explicación a esta subida de reportes, con la baja taza de vacunación que hay en Latinoamérica, en la que a pesar de solo necesitarse una dosis para ser inmune de por vida, la taza de abstinencia es muy alta.

La fiebre amarilla se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados. El virus se encuentra en la saliva de estos mosquitos, que lo adquieren al picar a personas o animales infectados. No se transmite a través del contacto personal, objetos o leche materna.

Las autoridades sanitarias colombianas han identificado una serie de departamentos con alto riesgo de transmisión, entre ellos: Amazonas, Caquetá, Casanare, César, Meta, Putumayo, La Guajira, Guainía, Guaviare, Arauca y Vichada. Aunque en Vaupés no se registran antecedentes recientes de la enfermedad, se le considera una zona vulnerable por sus condiciones ambientales.