El Ejército indio llevó a cabo la “Operación Sindoor”, un ataque aéreo de menos de 30 minutos contra supuesta infraestructura terrorista en Pakistán. Según fuentes militares, los objetivos estaban vinculados con el atentado del 22 de abril en Pahalgam, Cachemira, donde murieron al menos 26 turistas indios. Las fuerzas indias, aseguraron que instalaciones militares pakistaníes no fueron alcanzadas; posterior a los ataques que India lanzó a Pakistán, este último, amenaza con tomar represalias, lo que se convierte en una alerta mundial por ser dos potencias nucleares.

La ofensiva fue interpretada como una respuesta directa al ataque, atribuido al Frente de Resistencia (TRF), grupo vinculado a la organización terrorista Lashkar-e-Toiba. India acusa a Pakistán de tolerar y apoyar a estos grupos, algo que Islamabad niega. En represalia, Pakistán reportó la muerte de al menos 26 personas, incluidos varios niños, y aseguró haber derribado cazas indios, aunque sin pruebas.

El primer ministro indio Narendra Modi, elevó la alerta en las regiones fronterizas, mientras que su homólogo pakistaní, Shehbaz Sharif, advirtió que su país responderá “en el momento y lugar que elija”. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada entre dos potencias nucleares. Naciones Unidas, Alemania, Estados Unidos y China han pedido moderación y ofrecido apoyo diplomático para evitar un conflicto mayor.