Situado en la isla italiana de Sicilia, el Etna vuelve a estar en erupción. El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) está controlando la situación y, en su último boletín, ha confirmado con sus cámaras térmicas la presencia de flujos piroclásticos, coladas con lava y gases.
Investigaciones en la zona, a raíz de esta nueva erupción, y la gran cantidad de fenómenos recurrentes en las zonas aledañas al volcán, permitieron relacionar la actividad de las cabras, un animal muy común en la zona, respecto a la predicción de erupciones volcánicas aún antes que los sensores y aparatos científicos puedan siquiera percibir un cambio en la actividad volcánica.
Según explica el organismo, el flujo probablemente se ha producido por el colapso de una parte del cráter sureste, pero «el material caliente» «parece no haber sobrepasado» el Valle del León, que los excursionistas suelen franquear en su ascenso al Etna.
Volcán muy activo
La primera notificación del INGV se produjo a las 2.39 hora local de la noche del domingo al lunes (1 a 2 de junio de 2025), cuando el organismo avisó de «una repentina variación de los parámetros» a una altura de 2.800 metros en este enorme y muy activo volcán siciliano.
