El mes de julio ha llegado con un calor insoportable en varios países de Europa, donde las temperaturas alcanzan cifras alarmantes. España y Portugal lideran las máximas con hasta 43 grados, mientras que Francia registra picos de 41°C, Italia los 40°C y Alemania hasta 38°C. Estos valores extremosos obligan a las autoridades a tomar medidas urgentes para mitigar los efectos de esta ola de calor que comenzó el pasado fin de semana y persiste con intensidad.
En Francia, la Torre Eiffel ha tenido que cerrar parcialmente su último piso para proteger tanto a los turistas como a la estructura, afectada por la sofocante canícula. Además, en 16 departamentos se ha declarado alerta roja, mientras que 68 más están en alerta naranja. En España, todas las comunidades están bajo aviso, con once regiones en nivel naranja debido a las altas temperaturas que superan los 40 grados.
Para proteger a los ciudadanos, en Italia se ha prohibido trabajar al aire libre entre las 12:30 y las 16:00 horas, tras la muerte de un trabajador en la región de Emilia Romaña. En Gran Bretaña, se mantiene la alerta ámbar en gran parte de Inglaterra, aunque se espera que las temperaturas bajen hacia mitad de semana.
Además de las altas temperaturas, los incendios y tormentas también han provocado estragos. En Turquía, más de 1.800 personas han sido evacuadas debido a varios incendios activos. En Austria, las lluvias torrenciales han generado deslizamientos de tierra en los Alpes tiroleses, y en Portugal, las zonas cercanas a la frontera con España están en «peligro máximo» por incendios.
El impacto en la fauna y el medio ambiente
El calor extremo también está afectando a la fauna. En la República Checa, la ola de calor ha matado a casi todos los peces del lago Modlanska, debido a la falta de oxígeno en las aguas. Los efectos del cambio climático se hacen cada vez más evidentes, mientras los países europeos buscan soluciones para minimizar los daños y proteger a la población de estos fenómenos extremos.
A medida que se extiende esta ola de calor, se intensifica la preocupación por los riesgos adicionales, como las tormentas y los incendios, que siguen azotando el continente. Las autoridades insisten en la necesidad de tomar precauciones y adaptar nuestras rutinas para enfrentar estas temperaturas extremas de manera segura.
