Los incendios que azotaron Grecia durante los últimos días, incluyendo una feroz oleada en la isla de Creta y en las afueras de Atenas, han comenzado a ceder gracias a los esfuerzos combinados de los bomberos y los voluntarios. Las autoridades informaron que el incendio que arrasó la isla griega de Creta durante tres días ha sido finalmente controlado. Sin embargo, el fuego cerca de Agios Dimitrios, al sureste de Atenas, aún mantiene pequeños focos activos, aunque el peligro ha remitido.

Más de 120 bomberos, apoyados por 30 vehículos y cientos de voluntarios, siguen trabajando en la zona de Agios Dimitrios, un pueblo costero donde se ordenó la evacuación de tres localidades y aproximadamente 800 personas. Un barco de los bomberos se mantiene en alerta en el mar para evacuar a personas si es necesario, mientras ocho aviones y siete helicópteros cisterna continúan luchando contra las llamas.

El incendio comenzó en una zona de vegetación baja en una loma entre las localidades de Galazia Aktí y Althea, que fueron evacuadas. A pesar de los fuertes vientos, los bomberos pudieron sofocar rápidamente las llamas, que se acercaban peligrosamente a zonas pobladas y destinos veraniegos populares. Algunas casas ubicadas en las faldas de la loma fueron alcanzadas por el fuego, causando graves daños materiales.

El Ministro de Crisis Climática y Protección Civil de Grecia, Yannis Kefaloyannis, expresó su gratitud a los bomberos y voluntarios que trabajaron incansablemente en la extinción del incendio, destacando su valentía en la «primera línea de fuego» de la emergencia.

El incendio de Creta, que se declaró el miércoles en el este de la isla, también ha dejado devastación. A lo largo de tres días de arduas tareas de extinción, los bomberos lograron controlar un fuego que obligó a la evacuación de nueve localidades costeras, afectando a alrededor de 5.000 personas, la mayoría turistas. Las llamas destruyeron más de 1.500 hectáreas de bosque y cultivos, además de calcinado decenas de casas y negocios.

El incendio que comenzó el jueves en las afueras de Atenas, a unos 20 kilómetros al norte de Agios Dimitrios, también causó estragos, quemando más de 1.200 hectáreas de bosque de pino y cultivos, así como daños a propiedades en las localidades de Vunúpoli, Imeros Pefko y Spata.

Grecia se enfrenta a una ola de calor que ha secado por completo la vegetación, alimentando los incendios que se propagan rápidamente debido a los fuertes vientos. Los bomberos griegos, que luchan contra decenas de incendios activos en todo el país, siguen trabajando sin descanso para controlar la situación y prevenir mayores daños.

La situación en Grecia es un recordatorio de los efectos devastadores que el cambio climático puede tener sobre las condiciones meteorológicas extremas, como las altas temperaturas y los incendios forestales, que se están volviendo cada vez más frecuentes y destructivos.