Guatemala atraviesa una crisis sísmica sin precedentes tras una serie de terremotos , con magnitudes de hasta 5,7 grados. Los fuertes sismos han dejado hasta el momento al menos siete muertos, nueve heridos y más de 370 viviendas gravemente dañadas, según informó el gobierno.
Los temblores han sido tan persistentes que hasta la fecha se han registrado 348 movimientos sísmicos, con epicentro cerca de los municipios de Amatitlán y Alotenango, al suroeste de la capital. La magnitud de los sismos ha sido especialmente preocupante, dado que Guatemala se encuentra en una zona geológicamente activa debido a la convergencia de las placas tectónicas Caribe, Cocos y Norteamérica, junto con fallas geológicas locales que provocan frecuentes movimientos telúricos.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, expresó su pesar durante una rueda de prensa, donde confirmó las muertes y lamentó las consecuencias de los temblores: “Lamentablemente, como consecuencia de estos eventos sísmicos, han fallecido siete personas”, declaró. Además, las autoridades están realizando esfuerzos para brindar ayuda a los afectados y coordinar la evacuación en las áreas de mayor riesgo.
Los daños materiales continúan evaluándose, pero ya se sabe que más de 370 viviendas han sido dañadas, muchas de ellas de forma irreparable. Las autoridades están trabajando en un plan de emergencia para atender las necesidades inmediatas de los sobrevivientes y garantizar la seguridad en las zonas más afectadas.
Este evento sísmico ha generado una creciente preocupación sobre la vulnerabilidad de Guatemala ante desastres naturales, dada su ubicación en una región con alta actividad tectónica. La comunidad internacional ha expresado su solidaridad con el pueblo guatemalteco mientras las autoridades continúan sus esfuerzos para mitigar los efectos de esta serie de terremotos.
