El Ejército israelí anunció que ha entrado en la “fase inicial” de una operación militar destinada a tomar el control de la ciudad de Gaza, epicentro urbano del enclave palestino. La ofensiva, aprobada por el gabinete de seguridad hace dos semanas, representa una escalada significativa en el conflicto que se ha intensificado desde octubre de 2023.

Según declaraciones de un oficial israelí bajo condición de anonimato, ya hay tropas operando en zonas periféricas como Yabalia, al norte de la ciudad, y el barrio de Zeitún, en sus afueras. “Estamos tomando medidas para preparar el terreno para la operación”, afirmó el vocero militar, quien también indicó que el grupo islamista Hamás estaría utilizando la capital gazatí para rearmarse y coordinar nuevos ataques contra Israel.

La operación contempla varias fases y podría extenderse hasta principios de 2026. En paralelo, el ministro de Defensa, Israel Katz, aprobó el llamado a filas de más de 60.000 reservistas, con planes para movilizar hasta 130.000 soldados en tres oleadas. La mayoría de las fuerzas que participarán en los combates serán tropas regulares, mientras que los reservistas cumplirán funciones de apoyo logístico y aéreo.

El Ejército israelí ha intensificado sus ataques en las últimas semanas, especialmente en Jabalia y otras zonas costeras, lo que ha provocado el desplazamiento de más de un millón de personas hacia el sur del enclave. A pesar de las negociaciones en curso para un alto el fuego, las órdenes militares son claras: preparar y ejecutar un plan para enfrentar a Hamás dentro de la ciudad de Gaza.

La comunidad internacional ha expresado preocupación por el impacto humanitario de esta ofensiva, especialmente ante la posibilidad de nuevos desplazamientos masivos y el riesgo para los civiles atrapados en zonas de combate. Israel, por su parte, sostiene que la operación es necesaria para desmantelar la infraestructura militar de Hamás y garantizar la seguridad nacional.