En la madrugada de este miércoles, Rusia ejecutó uno de los ataques más intensos del año contra territorio ucraniano, lanzando un total de 574 drones y 40 misiles sobre múltiples regiones del país, incluida la zona occidental, según confirmó la Fuerza Aérea de Ucrania. El bombardeo dejó al menos una persona muerta y más de veinte heridos, además de daños significativos en infraestructura civil y energética.
El ataque, descrito por autoridades ucranianas como “el mayor en semanas”, se produjo en un momento crítico de las negociaciones internacionales para alcanzar un alto el fuego. Las defensas aéreas lograron interceptar 546 drones —incluidos kamikaze y señuelos— y 31 misiles, entre ellos un misil hipersónico Kinzhal, 18 misiles de crucero Kh-101 y 12 Kalibr.
Uno de los misiles impactó en una planta de la multinacional estadounidense Flex, ubicada en Mukachevo, cerca de la frontera con Hungría y Eslovaquia. El presidente Volodímir Zelenski informó que 15 personas resultaron heridas en ese ataque, que afectó instalaciones “completamente civiles”.
En Leópolis, el jefe de la administración militar regional, Maksym Kozytskyi, confirmó la muerte de una persona y daños en decenas de edificios residenciales. “Fue una noche ruidosa. El enemigo lanzó un ataque combinado con morteros y cohetes”, declaró el alcalde Andriy Sadovyi.
En respuesta a esto, un ataque de drones ucranianos dejó sin energía eléctrica a toda la región rusa de Voronezh, a 450 kilómetros de Moscú aproximadamente. Según informó el gobernador regional de Voronezh, «Como resultado de la caída de un dron, una estación de energía fue dañada. Varias aldeas se quedaron sin electricidad y varios trenes de pasajeros sufrieron retrasos».
