El gobierno de Estados Unidos anunció que denegará y revocará las visas de entrada a miembros de la Autoridad Palestina (AP) y de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que tenían previsto participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, programada para septiembre en Nueva York.

La medida fue confirmada por el Departamento de Estado, que argumentó que la decisión responde a “intereses de seguridad nacional” y a la necesidad de “responsabilizar a la OLP y a la AP por no cumplir con sus compromisos y por socavar las perspectivas de paz”. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que los funcionarios palestinos han recurrido a “campañas de guerra jurídica” ante organismos internacionales como la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, en lugar de avanzar por la vía diplomática.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, tenía previsto asistir personalmente a la Asamblea y tomar la palabra en nombre de su delegación. Sin embargo, el embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, expresó incertidumbre sobre el alcance de la medida: “Veremos exactamente lo que significa y cómo se aplica a nuestra delegación, y responderemos en consecuencia”.

La Presidencia palestina calificó la decisión como “sorprendente” y pidió a Washington reconsiderar su postura, señalando que la negativa de visados contraviene el derecho internacional y el acuerdo de sede que obliga a Estados Unidos a permitir el acceso de representantes oficiales a la ONU.

La medida se produce en un contexto diplomático delicado, en el que varios países —incluidos Francia, Reino Unido y Canadá— han manifestado su intención de reconocer formalmente al Estado palestino durante la próxima Asamblea General. El embajador Mansour anticipó que al menos una decena de países podrían sumarse a ese reconocimiento, elevando el número total a 160 de los 193 miembros de Naciones Unidas.