El Ejército Nacional confirmó la liberación de los 45 militares que permanecían retenidos en la vereda Los Tigres, corregimiento de San Juan del Micay, en el municipio de El Tambo, Cauca. Los uniformados, pertenecientes a la Fuerza de Despliegue Rápido N.º 4 (FUDRA 4), fueron evacuados por vía aérea y trasladados al Cantón Militar de Popayán, donde reciben atención médica y psicológica.
La retención se produjo durante el desarrollo de la Operación Perseo II, una ofensiva militar destinada a recuperar el control del Cañón del Micay, zona estratégica para el narcotráfico y la minería ilegal. Según las autoridades, cerca de 600 personas de la comunidad habrían sido instrumentalizadas por la estructura criminal Carlos Patiño, disidencia de las FARC al mando de alias “Iván Mordisco”, para impedir el avance de las tropas.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó el hecho como “un grave delito de secuestro y obstrucción a la función pública”, y advirtió que se trata de una violación a los derechos fundamentales de los militares. “No puede suceder esto con quienes protegen a Colombia. Es un crimen de lesa humanidad que no prescribe y será perseguido por toda la justicia nacional e internacional”, afirmó en un comunicado oficial.
La Defensoría del Pueblo y organismos humanitarios intervinieron en la zona para facilitar la liberación, que se logró sin enfrentamientos. Este episodio se suma a otros casos recientes de retención de militares en el Cauca, una región marcada por la presencia de grupos armados ilegales y la fragilidad institucional.
El Gobierno Nacional reiteró su compromiso con el restablecimiento del orden en el suroccidente del país y anunció el fortalecimiento de las operaciones militares en zonas de alto riesgo. Mientras tanto, se adelantan investigaciones para identificar a los responsables materiales e intelectuales de la retención.
