La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, por una mayoría abrumadora, una resolución que respalda la creación de dos Estados —Israel y Palestina— como vía para poner fin al prolongado conflicto en Medio Oriente. La votación, que no tiene carácter vinculante, refleja un creciente consenso internacional en favor de una solución política negociada.

El texto, conocido como la “Declaración de Nueva York para el arreglo pacífico de la cuestión de Palestina”, recibió el apoyo de 142 países, mientras que 10 votaron en contra —entre ellos Israel, Estados Unidos, Hungría, Argentina y Paraguay— y 12 se abstuvieron. La resolución fue impulsada por Francia y Arabia Saudí, y establece una hoja de ruta para la creación de un Estado palestino soberano, democrático y económicamente viable, excluyendo explícitamente a Hamás del proceso de transición.

La votación se produce en vísperas de la semana de alto nivel de la ONU, prevista entre el 22 y el 28 de septiembre, en la que varios países —incluidos Reino Unido, Francia, Canadá y Australia— han anunciado su intención de reconocer formalmente al Estado de Palestina. Este giro diplomático marca un cambio significativo en la postura tradicional de varias potencias occidentales.

El embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, celebró la resolución como “un paso irreversible hacia la paz” y llamó a Israel a “escuchar el sonido de la razón”. Por su parte, el gobierno israelí rechazó la medida, calificándola como “teatro político” y acusando a la Asamblea de “ignorar la realidad del terrorismo”.

Estados Unidos también expresó su desacuerdo, señalando que la resolución “socava los esfuerzos serios para poner fin al conflicto” y representa “un regalo para Hamás”. No obstante, el texto aprobado condena explícitamente los ataques del grupo islamista y exige su desarme, así como la entrega del control de Gaza a la Autoridad Palestina.