A tan solo tres días de que expire el plazo legal para que ByteDance, la empresa matriz china de TikTok, venda la popular aplicación o cese operaciones en Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha dejado claro que la decisión final está en manos de Pekín.

“Quizás la dejemos morir, o quizás… no sé, depende. Depende de China”, declaró el mandatario desde Nueva Jersey antes de regresar a la capital. La declaración refuerza la incertidumbre sobre el futuro de la plataforma en territorio estadounidense.

Trump, quien durante su primer mandato fue un férreo crítico de TikTok por considerar que representaba un riesgo para la seguridad nacional, ha cambiado drásticamente su postura en los últimos meses. En agosto, abrió una cuenta oficial de la Casa Blanca en la aplicación y ahora la elogia como una vía directa para conectar con los votantes más jóvenes. “Me fue muy bien en TikTok. Conseguí el voto de los jóvenes y obtuve cifras que nadie en el Partido Republicano ha logrado jamás”, aseguró.

Las tensiones comerciales entre Washington y Pekín también se entrelazan con esta disputa tecnológica, iniciaron en Madrid conversaciones clave entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el vice primer ministro chino, He Lifeng. Además del futuro de TikTok, las partes intentan avanzar hacia un nuevo acuerdo arancelario.

Trump ya ha postergado tres veces la entrada en vigor del veto, pero esta semana podría tomar una decisión definitiva. Mientras tanto, millones de usuarios estadounidenses y creadores de contenido esperan con incertidumbre el desenlace de una disputa que trasciende las redes sociales y se adentra en la geopolítica global.