El Ejército de Israel lanzó por la noche una serie de ataques aéreos masivos sobre la ciudad de Gaza, en lo que se perfila como la fase previa a una invasión terrestre de la capital del enclave palestino. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emplearon helicópteros, drones y vehículos robotizados cargados con explosivos para golpear múltiples objetivos estratégicos, mientras sus tanques avanzan lentamente desde el noroeste de la ciudad.
La ofensiva se produce tras semanas de intensificación militar en la Franja de Gaza, donde Israel ha declarado la totalidad de la ciudad como “zona de combate peligrosa” y ha ordenado la evacuación de sus habitantes hacia una “zona humanitaria” en las cercanías de Jan Yunis. Sin embargo, organismos internacionales advierten que esa zona ya se encuentra saturada y que al menos 650.000 personas permanecen atrapadas en Gaza.
Durante los últimos días, el Ejército israelí ha derribado al menos seis torres de gran altura, además de decenas de edificios residenciales y comerciales. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) describió la situación como “desoladora”, señalando que “el inconfundible olor a muerte está en todas partes”.
El Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos, que representa a los familiares de los israelíes secuestrados por Hamás desde el 7 de octubre de 2023, expresó su profunda preocupación por la operación militar. En un comunicado, advirtieron que “esta noche podría ser la última para los rehenes que apenas sobreviven” y anunciaron movilizaciones frente a la residencia del primer ministro Benjamín Netanyahu en Jerusalén.
La comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos, mientras crecen los llamados a un alto el fuego y a la protección de la población civil. Israel, por su parte, sostiene que la operación busca desmantelar la infraestructura militar de Hamás y recuperar a los rehenes en poder del grupo islamista.
