La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, ha presentado una propuesta de sanciones dirigidas a Israel como respuesta a las recientes operaciones militares israelíes en Gaza. El paquete de medidas, que aún debe ser aprobado por los 27 Estados miembros de la UE, incluye un aumento en los impuestos a algunas importaciones israelíes, principalmente productos agrícolas, y sanciones a dos ministros del Gobierno de Benjamín Netanyahu.

El impacto económico de estas medidas sería considerable. Se estima que las sanciones encarecerían las importaciones de Israel en unos 227 millones de euros. Entre los blancos de las sanciones se encuentran dos figuras clave del gobierno israelí: Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional, y Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, ambos miembros de la extrema derecha. La propuesta subraya la creciente tensión en torno a las políticas israelíes en la Franja de Gaza, que la UE considera una violación de un acuerdo clave que compromete a ambas partes a respetar los derechos humanos.

En una rueda de prensa, Kallas enfatizó que el propósito de las sanciones no es castigar a Israel, sino presionar al gobierno de Netanyahu para que modifique su rumbo en Gaza. «Todos coincidimos en que la situación sigue yendo en la dirección equivocada. Debemos utilizar las herramientas a nuestro alcance para cambiar esta dinámica», declaró.

Una revisión interna de la UE concluyó que las acciones israelíes en Gaza son contrarias a los acuerdos de cooperación firmados con la Unión, los cuales exigen el respeto de los derechos fundamentales. Sin embargo, la propuesta aún debe superar un proceso de aprobación complicado. Para que las sanciones sean implementadas, se necesita el respaldo de 15 de los 27 países miembros, que representen al menos el 65% de la población total de la UE.

El futuro de esta iniciativa, que busca frenar el sufrimiento en Gaza, permanece incierto.