El gobierno de China inauguró el puente más alto del mundo, una obra de infraestructura sin precedentes que marca un nuevo capítulo en la ingeniería civil global. El puente, conocido como Tianlong, se eleva a más de 800 metros sobre el nivel del mar y conecta las provincias de Yunnan y Sichuan, atravesando una de las regiones montañosas más complejas del país.

La estructura, que supera en altura al famoso puente Beipanjiang, fue diseñada para mejorar la conectividad entre zonas rurales y centros industriales estratégicos, facilitando el transporte de mercancías, servicios y personas en una región históricamente aislada. Con más de 3 kilómetros de longitud y tecnología antisísmica avanzada, el puente Tianlong representa una inversión superior a los 2.500 millones de dólares.

Durante la ceremonia de apertura, el presidente Xi Jinping destacó el valor estratégico del proyecto, señalando que “esta obra no solo une territorios, sino que simboliza el compromiso de China con el desarrollo sostenible y la integración nacional”. El puente forma parte del plan de infraestructura “Un cinturón, una ruta”, que busca fortalecer los corredores económicos terrestres y fluviales del país.

La construcción del puente tomó seis años y contó con la participación de más de 12.000 trabajadores, ingenieros y especialistas en geotecnia. Además de su función logística, Tianlong ha sido equipado con sensores climáticos, sistemas de monitoreo estructural en tiempo real y tecnología de control automatizado para garantizar su seguridad operativa.

Expertos internacionales han calificado la obra como un referente mundial en ingeniería de altura, y se espera que impulse el turismo y el comercio regional. Las autoridades chinas han anunciado que el puente estará abierto al tráfico pesado y liviano desde esta semana, con controles especiales durante la temporada de lluvias.