Rusia ha llevado a cabo el mayor ataque a la red gasística de Ucrania desde el comienzo de la invasión en 2022, según informó la empresa estatal ucraniana Naftogaz. Moscú lanzó un total de 35 misiles y 60 drones contra instalaciones gasísticas situadas en el este y el centro del país, lo que constituye «el ataque más masivo a la infraestructura de producción de gas desde el inicio del conflicto», según un comunicado de la empresa.

El director general de Naftogaz, Serguéi Koretski, lamentó los daños severos en las instalaciones, destacando que algunos de los impactos son «críticos». A través de su cuenta de Facebook, Koretski denunció lo que calificó como un acto de «terror deliberado» por parte del régimen de Vladimir Putin, al dirigirse directamente contra infraestructuras civiles y estratégicas.

El Ministerio de Energía de Ucrania confirmó que como resultado de los ataques, varias regiones del país experimentaron cortes de electricidad, aunque no se han ofrecido detalles precisos sobre el alcance de las interrupciones en el suministro energético.

Este ataque se produce en un contexto de creciente tensión, donde la Corte Penal Internacional (CPI) ya ha emitido órdenes de arresto contra altos funcionarios rusos, incluidos el exministro de Defensa y el principal comandante militar del país, por su implicación en ataques previos contra la red eléctrica ucraniana, los cuales fueron calificados como crímenes de guerra.

El ataque a la infraestructura energética de Ucrania subraya la continuación de la estrategia de Moscú de golpear de manera sistemática las capacidades económicas y energéticas del país, afectando a la población civil en medio de un conflicto que ya ha durado más de tres años.