El exsubdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), José Miguel Narváez, fue condenado por el delito de secuestro en perjuicio de la exsenadora Piedad Córdoba, fallecida en enero de este año. La decisión fue emitida por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito Especializado de Bogotá, que encontró a Narváez responsable de haber participado en un esquema ilegal de persecución política y privación de la libertad contra la dirigente del Partido Liberal.
La sentencia, que contempla una pena de 18 años de prisión, se basa en pruebas documentales y testimoniales que vinculan a Narváez con operaciones de inteligencia encubierta dirigidas contra Córdoba entre 2004 y 2008, en el marco del programa “Las Carpetas”, mediante el cual el DAS recopiló información ilegal sobre líderes políticos, defensores de derechos humanos y periodistas.
Según el fallo judicial, Córdoba fue objeto de seguimientos, interceptaciones telefónicas y restricciones ilegales a su movilidad, lo que constituye una forma de secuestro bajo el Código Penal colombiano. El juez consideró que estas acciones no solo vulneraron sus derechos fundamentales, sino que también tuvieron un impacto directo en su ejercicio político y en su seguridad personal.
La Fiscalía General de la Nación celebró la decisión como un avance en la lucha contra la impunidad en casos de persecución estatal. “Este fallo reafirma que ningún servidor público está por encima de la ley, y que las víctimas de abusos institucionales merecen justicia”, señaló el fiscal delegado para derechos humanos.
José Miguel Narváez ya había sido condenado en otros procesos judiciales, incluyendo el caso del asesinato del periodista Jaime Garzón, en el que fue señalado como instigador. Su defensa anunció que apelará la decisión, argumentando que no existen pruebas directas de su participación en el secuestro de Córdoba.
La familia de la exsenadora, quien falleció en enero de 2025 por causas naturales, expresó su satisfacción por el fallo, aunque lamentó que la justicia haya llegado después de su muerte. “Mi madre luchó por la verdad hasta el final. Esta condena honra su memoria”, declaró uno de sus hijos.
