La Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Nobel de Química 2025 a los científicos Ingrid Falk (Alemania), Rafael Jiménez (España) y Lin Wei (China) por sus contribuciones fundamentales al diseño y síntesis de estructuras moleculares complejas, un campo conocido como arquitectura molecular. El jurado destacó que sus investigaciones han transformado la comprensión de los ensamblajes químicos y han abierto nuevas vías para aplicaciones en medicina, energía y nanotecnología.

Los galardonados desarrollaron métodos precisos para construir sistemas moleculares autoensamblables, capaces de adoptar configuraciones tridimensionales altamente estables y funcionales. Estos avances permiten la creación de materiales inteligentes, catalizadores más eficientes y vehículos de liberación controlada de fármacos, con un impacto directo en la industria farmacéutica y en la transición energética.

“La arquitectura molecular es el arte de construir con átomos. Estos científicos han demostrado cómo el diseño racional puede dar lugar a estructuras con propiedades extraordinarias”, señaló la Academia en su comunicado oficial. El trabajo premiado se basa en principios de química supramolecular, interacción no covalente y modelado computacional avanzado.

Ingrid Falk, profesora en la Universidad Técnica de Múnich, es reconocida por sus estudios sobre estructuras helicoidales sintéticas. Rafael Jiménez, del Instituto de Química Orgánica de Madrid, desarrolló plataformas modulares para la fabricación de nanocápsulas terapéuticas. Lin Wei, investigador en la Universidad de Tsinghua, aplicó estos conceptos al desarrollo de baterías moleculares de alta densidad.

El Nobel de Química, dotado con 11 millones de coronas suecas (aproximadamente 1 millón de dólares), será entregado el 10 de diciembre en Estocolmo, junto con los demás galardones de la Fundación Nobel. La comunidad científica ha celebrado el reconocimiento como un impulso decisivo para la investigación interdisciplinaria en química, física y biología molecular.