El Gobierno de Venezuela activó el plan de defensa denominado “Independencia 200” en cuatro estados del occidente del país, como parte de una estrategia de preparación militar ante lo que califica como una “amenaza directa” por parte de Estados Unidos. La medida incluye despliegues conjuntos de fuerzas armadas, policía y civiles en los estados Mérida, Trujillo, Lara y Yaracuy.

El presidente Nicolás Maduro anunció la activación del plan a través de su canal oficial de Telegram, señalando que se trata de una “fusión popular-militar-policial” para garantizar la defensa integral del territorio nacional. “Nos preparamos para hacer inexpugnable a Venezuela frente a cualquier intento de agresión imperialista”, afirmó el mandatario.

La operación se enmarca en la respuesta del Ejecutivo venezolano al despliegue de siete buques de guerra estadounidenses en aguas internacionales del mar Caribe, cerca de las costas venezolanas, como parte de un operativo antinarcóticos iniciado en agosto. Caracas considera esta acción como una maniobra de presión geopolítica orientada a promover un “cambio de régimen”.

El plan “Independencia 200”, anunciado en septiembre, ha sido implementado progresivamente en más de una decena de regiones, incluyendo zonas costeras, insulares y fronterizas con Colombia y Brasil. Las Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI) han sido activadas en Caracas, Miranda, Nueva Esparta, Táchira y Amazonas, entre otras.

Durante las movilizaciones en los estados occidentales, se realizaron ejercicios tácticos, simulacros de defensa territorial y actividades de formación ciudadana. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, aseguró que “Venezuela está en resistencia activa y prolongada” y que las fuerzas armadas están “plenamente operativas y cohesionadas”.

La comunidad internacional ha seguido con atención el desarrollo de estos movimientos. Mientras algunos gobiernos latinoamericanos han expresado preocupación por la escalada militar, otros han respaldado el derecho de Venezuela a defender su soberanía.