La Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, enfrenta una ocupación no autorizada por parte de más de 1.700 integrantes de comunidades indígenas, quienes ingresaron al campus el pasado 13 de octubre sin coordinación previa con las autoridades universitarias ni gubernamentales. La toma, que se ha extendido por varios días, ha generado preocupación entre estudiantes, docentes y directivos, debido a los impactos en la seguridad, la infraestructura y la continuidad académica.

Según informó la Vicerrectoría de Sede, los manifestantes pertenecen al movimiento social Congreso de los Pueblos y se instalaron en zonas emblemáticas como la Concha Acústica, el estadio de atletismo, los coliseos auxiliares y el antiguo edificio del Icontec. El ingreso se realizó por la portería de la carrera 45, en horas de la madrugada, sin autorización ni aviso previo al Ministerio del Interior, la Alcaldía de Bogotá o la propia universidad.

La vicerrectora de la sede Bogotá, Dolly Montoya, explicó que la institución ha enfrentado “serias dificultades para garantizar el equilibrio entre el respeto a los derechos humanos de los manifestantes y la protección de la comunidad universitaria”. En declaraciones recogidas por medios locales, Montoya señaló que se han activado protocolos de atención en salud, seguridad y diálogo, pero que la situación se ha visto agravada por presuntas requisas a estudiantes, daños a la infraestructura y actos de violencia contra el personal de vigilancia.

La Universidad Nacional ha solicitado acompañamiento urgente de entidades como la Procuraduría General, la Defensoría del Pueblo y la Secretaría Distrital de Gobierno, con el fin de mediar en la situación y evitar una escalada de confrontaciones. El pasado 17 de octubre, durante una jornada de movilización en inmediaciones de la Embajada de Estados Unidos, se registraron enfrentamientos entre manifestantes y la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO), lo que obligó a abrir la Hemeroteca del campus para evacuar a personas afectadas por gases lacrimógenos.