La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la COP30, celebrada esta semana en la ciudad amazónica de Belém, Brasil, ha estado marcada por la notable ausencia de líderes latinoamericanos. De los más de 50 mandatarios convocados, solo tres presidentes de la región acudieron al llamado del anfitrión Luiz Inácio Lula da Silva: Xiomara Castro (Honduras), Gustavo Petro (Colombia) y Gabriel Boric (Chile), todos ellos aliados políticos del presidente brasileño.
La ausencia de figuras clave como Claudia Sheinbaum (México), Luis Arce (Bolivia), Yamandú Orsi (Uruguay) y Nicolás Maduro (Venezuela) —este último impedido por tensiones diplomáticas con EE.UU.— ha generado inquietud sobre el compromiso regional con la acción climática. La cumbre, centrada en la protección de la Amazonía y la transición energética, buscaba consolidar una postura latinoamericana frente a los desafíos del calentamiento global.
Analistas señalan que la baja participación refleja fracturas políticas y prioridades divergentes en la región, en un momento en que América Latina enfrenta simultáneamente crisis ambientales, sociales y económicas. La COP30, que culmina este viernes, ha sido considerada por Brasil como una oportunidad histórica para reposicionar la Amazonía como eje estratégico de la diplomacia climática.
La ausencia de consenso regional podría debilitar la capacidad de negociación colectiva frente a los países industrializados, justo cuando la ONU advierte que el planeta se encamina hacia un calentamiento de hasta 2,5 °C este siglo.
