En la segunda jornada de la cumbre de líderes de la COP30, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso la creación de un impuesto mínimo global dirigido a las multinacionales y a los superricos, con el objetivo de financiar acciones urgentes contra el cambio climático. La iniciativa fue presentada como parte de un llamado a la equidad y justicia climática, en un contexto donde los países en desarrollo enfrentan crecientes desafíos ambientales sin recursos suficientes.

“Los países en desarrollo están haciendo su parte. Ahora le toca a quienes tienen más recursos y más responsabilidad histórica”, afirmó Lula, señalando que la actual arquitectura financiera internacional impone una “financiación inversa” que termina beneficiando nuevamente a los más ricos.

El mandatario brasileño subrayó que las naciones más contaminantes deben asumir una mayor carga económica en la transición energética y la protección de ecosistemas vulnerables como la Amazonía. La propuesta busca abrir el debate sobre mecanismos fiscales globales que permitan redistribuir los costos de la crisis climática de manera más justa.

La intervención de Lula se produce en un momento de creciente presión internacional por acelerar los compromisos del Acuerdo de París, cuyo décimo aniversario se conmemora este año. La COP30, celebrada en Belém, ha sido presentada por Brasil como una plataforma para reposicionar el Sur Global en la gobernanza ambiental.