En una ceremonia solemne celebrada en la Asamblea Legislativa Plurinacional, el centroderechista Rodrigo Paz Pereira fue investido como nuevo presidente constitucional de Bolivia para el periodo 2025–2030. Su llegada al poder representa un giro político significativo tras veinte años de gobiernos liderados por el Movimiento al Socialismo (MAS), primero bajo Evo Morales y luego con Luis Arce.
Paz, de 58 años e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, juró el cargo con un llamado a superar el aislamiento internacional y a reconstruir la economía boliviana. “Nunca más una Bolivia sometida a ideologías fracasadas ni de espaldas al mundo”, declaró ante más de 70 delegaciones extranjeras, en un discurso que enfatizó la necesidad de unidad, inclusión y apertura.
Elegido en una inédita segunda vuelta con el 54,96 % de los votos, Paz asume el liderazgo en medio de una profunda crisis económica, marcada por escasez de divisas, subsidios insostenibles y tensiones sociales. Su propuesta de “capitalismo popular” busca equilibrar inversión privada con políticas de redistribución, en contraste con el modelo estatista del MAS.
La ceremonia fue transmitida a nivel nacional y contó con estrictas medidas de seguridad. El vicepresidente Edmand Lara, exoficial de Policía, también asumió funciones, consolidando un nuevo ciclo político que promete reformas institucionales y reconfiguración de las relaciones exteriores.
