Alemania conmemoró el 36.º aniversario de la caída del Muro de Berlín, símbolo del fin de la Guerra Fría y de la reunificación nacional. En un acto solemne celebrado en la capital, el presidente Frank-Walter Steinmeier advirtió que la democracia alemana enfrenta hoy “las amenazas más grandes desde 1989”, en referencia al auge del populismo y la radicalización política.
“La libertad y la democracia no son eternas. Debemos defenderlas cada día”, afirmó Steinmeier, quien calificó la fecha como “ambivalente”, al coincidir con otros hitos históricos como la proclamación de la primera república alemana en 1918 y los pogromos antisemitas de 1938.
La ceremonia incluyó homenajes a las víctimas del régimen comunista de la RDA y a los ciudadanos que protagonizaron las protestas pacíficas que llevaron al colapso del muro. Miles de personas se congregaron en la Puerta de Brandeburgo y en la East Side Gallery, donde se proyectaron imágenes de archivo y testimonios de sobrevivientes.
El evento se desarrolló en un contexto de creciente polarización política en Europa, donde partidos extremistas ganan terreno y las instituciones democráticas enfrentan presiones internas y externas. Alemania, que ha sido referente de estabilidad en la región, busca reafirmar su compromiso con los valores liberales y el orden constitucional.
