Un juez federal del Distrito Norte de Illinois ordenó la liberación inmediata de cientos de migrantes detenidos durante las recientes redadas migratorias realizadas en la ciudad de Chicago. La decisión se basa en la constatación de múltiples irregularidades procesales, entre ellas la ausencia de órdenes judiciales válidas y la falta de acceso a representación legal en el momento de los arrestos.
La medida afecta a más de 300 personas, en su mayoría solicitantes de asilo y trabajadores indocumentados, que fueron capturados en operativos coordinados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en colaboración con agencias locales. El juez calificó las detenciones como “arbitrarias y contrarias a los principios fundamentales del debido proceso”.
Organizaciones de derechos civiles celebraron el fallo como una victoria para la defensa de los derechos humanos, mientras que voceros del Departamento de Seguridad Nacional expresaron su desacuerdo y anunciaron que evaluarán una posible apelación.
La decisión judicial se produce en un contexto de creciente tensión política en torno a la política migratoria federal, en medio de un aumento sostenido de llegadas a la frontera sur y presiones sobre las ciudades santuario como Chicago.
