El Comando Sur de Estados Unidos confirmó un nuevo ataque militar contra una embarcación en aguas internacionales del mar Caribe, como parte de la operación “Lanza del Sur”. El bombardeo, ejecutado el 10 de noviembre, dejó cuatro personas muertas, elevando a más de 80 los fallecidos en 21 acciones similares desde septiembre.

Según el Pentágono, la embarcación transitaba por una ruta marítima frecuentemente utilizada por organizaciones criminales para el transporte de narcóticos. Las autoridades estadounidenses calificaron a los ocupantes como “narcoterroristas abatidos” y difundieron imágenes del ataque, que incluyó el uso de armamento cinético desde aeronaves militares.

La ofensiva ha generado preocupación internacional. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que estas acciones podrían constituir ejecuciones extrajudiciales, mientras gobiernos latinoamericanos han pedido explicaciones sobre el alcance legal de las operaciones en aguas compartidas.

El despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford en la región refuerza la presencia militar estadounidense en el Caribe, en medio de crecientes tensiones geopolíticas y denuncias de violaciones al derecho internacional.