Más de 13,9 millones de ecuatorianos fueron convocados a las urnas para votar en un referéndum que podría redefinir el rumbo institucional del país. La consulta, impulsada por el presidente Daniel Noboa, incluye cuatro preguntas clave, entre ellas la creación de una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución y la autorización para permitir bases militares extranjeras en territorio nacional.

El Gobierno argumenta que estas reformas son necesarias para enfrentar la creciente violencia vinculada al crimen organizado, que ha convertido a Ecuador en uno de los países más peligrosos de la región. Noboa sostiene que la actual Carta Magna limita la capacidad del Estado para combatir eficazmente a las mafias transnacionales y atraer inversión extranjera. La consulta también propone reducir el número de legisladores y eliminar la financiación pública a los partidos políticos.

La jornada electoral transcurrió con normalidad, aunque marcada por la tensión social y el debate sobre el alcance de las reformas. Mientras sectores oficialistas defienden el referéndum como un acto de soberanía democrática, críticos advierten sobre los riesgos de concentrar poder y comprometer la neutralidad territorial. Los resultados preliminares se esperan en las próximas horas, en un país que busca respuestas urgentes a su crisis de seguridad y gobernabilidad.