La movilización convocada por jóvenes identificados como parte de la ‘Generación Z’ culminó en una jornada de alta tensión este sábado en el Zócalo capitalino. Lo que inició como una protesta pacífica derivó en enfrentamientos con la policía, luego de que un grupo de encapuchados derribara las vallas de seguridad frente al Palacio Nacional. El saldo fue de al menos 120 heridos, entre ellos 100 policías y 20 civiles, además de 40 personas detenidas por delitos y faltas administrativas.

Durante la confrontación, la policía utilizó gases lacrimógenos y extintores para dispersar a los manifestantes, mientras que algunos participantes lanzaron objetos contundentes. Las autoridades informaron que 40 agentes fueron hospitalizados, varios con traumatismos, y que se investigan denuncias por agresiones a periodistas y uso desproporcionado de la fuerza por parte de uniformados. El Gobierno de la Ciudad de México lamentó que una protesta con demandas legítimas fuera “manchada por la violencia”.

Organizaciones civiles y defensores de derechos humanos han exigido una investigación imparcial sobre los hechos, mientras que voceros del movimiento juvenil denunciaron infiltración de provocadores.