El diario sueco Expressen publicó una investigación que detalla la supuesta vida de lujo que lleva Verónica Alcocer en Estocolmo, Suecia. Según el reportaje, la primera dama frecuenta clubes privados, restaurantes exclusivos y eventos sociales de alto perfil, en contraste con la política de austeridad que promueve el Gobierno colombiano. La publicación ha sido replicada por medios internacionales y ha desatado una nueva polémica en el país.
El periodista Michael Zairean, autor del informe, afirma que Alcocer reside desde hace semanas en la capital sueca, donde se relaciona con figuras de la élite local. Aunque no se ha confirmado el origen de los recursos que financian su estadía, el presidente Petro aseguró que “esa plata no sale de los impuestos de los colombianos”. Sin embargo, el reportaje coincide con la inclusión de ambos en la Lista Clinton de EE. UU., lo que ha intensificado el escrutinio público.
Organizaciones civiles y sectores políticos han exigido transparencia sobre los gastos y el papel institucional de Alcocer, quien se ha mantenido alejada de sus funciones oficiales. El caso reabre el debate sobre los límites del rol de la primera dama, el uso de recursos públicos y la coherencia entre discurso político y estilo de vida personal, en un momento de alta sensibilidad social y económica en Colombia.
