A partir de los 30 años, el cuerpo comienza a experimentar una pérdida gradual de masa muscular y densidad ósea, especialmente en las piernas, que soportan gran parte del peso corporal. Mantener los músculos de las extremidades inferiores fuertes es clave para conservar la movilidad, el equilibrio y la independencia a medida que envejecemos.
Fortalecer las piernas ayuda a prevenir caídas y lesiones, protege las articulaciones de rodillas y caderas, y mejora la postura. Además, los músculos de las piernas son grandes consumidores de energía, por lo que su entrenamiento contribuye a estimular el metabolismo y mantener un peso saludable. También favorece la circulación sanguínea, ayudando a reducir la hinchazón y prevenir problemas como las várices.
Ejercicios como sentadillas, zancadas, puentes de glúteo y elevaciones de talones son ideales para trabajar glúteos, muslos y pantorrillas. Incorporar rutinas de fortalecimiento de piernas al menos 2-3 veces por semana es una estrategia simple y efectiva para proteger la salud, mejorar la movilidad y mantener una vida activa y plena a largo plazo.
