En un discurso cargado de firmeza, el presidente Gustavo Petro respondió a las acusaciones y sanciones impulsadas desde Washington, en particular por el senador Marco Rubio, quien ha cuestionado sus vínculos internacionales y su postura frente a la lucha contra el narcotráfico. Petro aseguró que no teme a las presiones externas y que defenderá la soberanía nacional frente a cualquier intento de injerencia. “No acepto amenazas de nadie, ni dentro ni fuera del país”, enfatizó.

El mandatario colombiano sostuvo que las sanciones y señalamientos buscan deslegitimar su gobierno y distraer la atención de los problemas estructurales de la región. En su intervención, insistió en que las decisiones de su administración responden a los intereses del pueblo colombiano y no a agendas extranjeras. La frase sobre la “pijama naranja” —en alusión al uniforme de los presos en Estados Unidos— fue interpretada como un desafío directo a Rubio y a la política exterior estadounidense.

La declaración ha generado reacciones encontradas. Mientras sectores afines al presidente celebran su postura como un acto de dignidad y defensa de la soberanía, críticos advierten que el tono confrontativo puede agravar las tensiones diplomáticas con Washington. Analistas señalan que este episodio refleja la creciente polarización política en Colombia y el delicado equilibrio de sus relaciones internacionales.