El presidente Gustavo Petro y el congresista Miguel Polo Polo se encontraron en audiencia de conciliación dentro del proceso por injuria que el mandatario interpuso contra el parlamentario. Sin embargo, la diligencia terminó sin acuerdo, lo que significa que el caso continuará en los estrados judiciales. La audiencia, realizada en el Palacio de Justicia, buscaba explorar una salida dialogada, pero las posiciones irreconciliables de las partes impidieron cualquier acercamiento.

El jefe de Estado había solicitado la acción penal tras considerar que Polo Polo lo había difamado en declaraciones públicas y publicaciones en redes sociales. Durante la audiencia, el congresista se mantuvo firme en sus afirmaciones y no ofreció disculpas, mientras que la defensa del presidente insistió en que las expresiones del parlamentario vulneraron su honra y buen nombre. La falta de conciliación abre paso a que la Fiscalía avance en la investigación y se defina si el caso llega a juicio.

El episodio refleja las tensiones políticas que atraviesa el país y la creciente judicialización de los debates públicos. Mientras sectores cercanos al presidente defienden la necesidad de proteger la dignidad de la figura presidencial, críticos advierten que el proceso puede interpretarse como un choque entre libertad de expresión y responsabilidad política. El desenlace del caso será seguido de cerca, pues podría sentar un precedente sobre los límites del discurso político en Colombia.