Venezuela ha solicitado a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) apoyo para frenar lo que considera una «agresión» por parte de Estados Unidos. En una carta firmada por el presidente Nicolás Maduro, el gobierno venezolano denuncia el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe, que según Caracas, pone en grave peligro la estabilidad de su producción petrolera y, por ende, del mercado energético global. El operativo antinarcóticos de EE. UU., iniciado en agosto, incluye buques destructores, aviones de combate, miles de efectivos y el portaaviones más grande del mundo.

Maduro asegura que la verdadera intención de Washington no es combatir el narcotráfico, sino derrocar su gobierno y apoderarse de las mayores reservas petroleras del planeta. En la misiva, leída por la vicepresidenta Delcy Rodríguez durante la conferencia ministerial de la OPEP+ en Arabia Saudita, el presidente venezolano urgió a la organización a intervenir para detener esta amenaza que considera cada vez más grave.

Además, la presión estadounidense ha afectado las conexiones aéreas internacionales, con aerolíneas rusas suspendiendo vuelos a Venezuela, en cumplimiento de las alertas emitidas por Washington sobre la creciente actividad militar en la región.