En la Asamblea General de Naciones Unidas, Colombia se abstuvo en la votación de una resolución que exhortaba a Rusia a devolver a Ucrania a los niños trasladados durante la guerra. La iniciativa, respaldada por una mayoría de países, buscaba denunciar las prácticas de desplazamiento forzado y exigir garantías de protección a la infancia en medio del conflicto.

El Gobierno explicó que la decisión obedeció a la necesidad de mantener una posición de prudencia diplomática, en un escenario marcado por tensiones geopolíticas. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos lamentaron la falta de apoyo explícito, recordando que miles de familias ucranianas siguen separadas y que los menores enfrentan riesgos de desarraigo y vulneración de sus derechos. “No se trata solo de política internacional, sino de la vida de niños que merecen regresar a sus hogares”, señalaron voceros de la sociedad civil.

La abstención abre un debate interno sobre el papel de Colombia en escenarios multilaterales y su compromiso con la defensa de los derechos humanos. Mientras algunos sectores consideran que la postura busca preservar canales de diálogo con Moscú, otros advierten que puede interpretarse como una falta de contundencia frente a violaciones graves.