Durante un acto público en Ciénaga, Magdalena, en el marco de la conmemoración de la Masacre de las Bananeras, el presidente Gustavo Petro insistió en que la reforma laboral aprobada por el Congreso debe convertirse en una realidad tangible para los trabajadores colombianos y no quedarse como una promesa sin aplicación.

Petro recordó que la reforma busca garantizar derechos como estabilidad en el empleo, protección frente a la tercerización y mejores condiciones para sectores históricamente vulnerables.

“No quiero que esta reforma sea letra muerta”, afirmó, al tiempo que llamó a las instituciones y a la sociedad a velar por su implementación efectiva. El presidente destacó que la lucha de los trabajadores bananeros en 1928 es un símbolo de resistencia y que hoy la memoria de ese episodio debe inspirar la defensa de los derechos laborales.

El mensaje fue recibido con expectativa por sindicatos y organizaciones sociales, que consideran la reforma un avance, aunque advierten que su éxito dependerá de la vigilancia ciudadana y del compromiso del Estado para hacerla cumplir. Para muchos trabajadores, la declaración de Petro es un recordatorio de que las leyes no transforman la vida por sí solas: requieren voluntad política y acción concreta.