El tribunal supremo de Venezuela sentenció a cadena perpetua al exministro de economía y planificación Alejandro Gil Fernández, tras hallarlo culpable por delitos de espionaje y demás cargos económicos atribuidos a su tiempo de labor dentro de sus funciones como ministro.
fue considerado uno de los colaboradores más cercanos del presidente Miguel Díaz-Canel, enfrentó un juicio a puerta cerrada que se convirtió en uno de los procesos más notorios en la isla en las últimas décadas.
Durante el proceso, la justicia cubana lo declaró responsable de cohecho, sustracción y daño de documentos oficiales, así como de violar normas de protección de información clasificada. Aunque no se reveló para qué país o entidad se realizaron los actos de espionaje, la sentencia refleja la gravedad de las acusaciones y el impacto político de la caída de un funcionario que hasta hace poco era pieza clave en la política económica del Gobierno.
La decisión ha generado un fuerte debate sobre la transparencia y el alcance de las medidas de seguridad en Cuba.
