La empresaria Zulma Guzmán Castro, principal sospechosa en el caso del envenenamiento con talio que provocó la muerte de dos niñas en el norte de Bogotá, reapareció públicamente desde el exterior y afirmó que presentará pruebas para demostrar su inocencia.

En entrevista con medios digitales, Guzmán reconoció el dolor que atraviesan las familias y dijo: “Entiendo que quieran encontrar al culpable”, en referencia a la presión social y judicial que enfrenta. La Fiscalía mantiene contra ella una orden de captura internacional por homicidio.

El caso, que conmocionó al país, ocurrió en abril de 2025 cuando las menores Emilia Forero e Inés Bedout consumieron frambuesas cubiertas de chocolate contaminadas con talio, un metal altamente tóxico que no tiene olor ni sabor y puede ser letal incluso en pequeñas dosis. Las investigaciones apuntan a que el ataque habría estado dirigido contra el padre de una de las niñas, Juan de Bedout Vargas, quien reveló haber tenido una relación sentimental secreta con Guzmán.

La aparición de Guzmán reaviva la polémica en torno a un proceso que ha dejado profundas heridas en las familias y en la opinión pública. Mientras los allegados de las víctimas reclaman justicia y verdad, la empresaria insiste en que su versión será escuchada en los estrados judiciales.