El presidente Gustavo Petro anunció que llamará a los mandos del Ejército para que rindan cuentas sobre los graves hechos de violencia ocurridos en el municipio de Buenos Aires, Cauca, donde las disidencias de las FARC perpetraron una toma armada que se prolongó por más de diez horas.

El mandatario señaló que las órdenes de protección para la zona habían sido impartidas semanas atrás y advirtió que cualquier señal de incompetencia en su cumplimiento derivará en cambios en la cúpula militar.

La ofensiva de las disidencias dejó destruida la Alcaldía, la estación de Policía, el Banco Agrario y el hospital local, además de mantener a decenas de familias atrapadas bajo fuego cruzado. Petro fue enfático en que estos grupos armados, bajo el mando de alias Iván Mordisco, no hacen parte de ningún proceso de negociación con el Gobierno, pues los calificó como estructuras narcotraficantes y “genocidas del pueblo indígena”.

La decisión del presidente de exigir explicaciones directas a los mandos militares busca no solo esclarecer lo ocurrido, sino también enviar un mensaje de responsabilidad institucional. Para los habitantes de Buenos Aires, el anuncio representa una esperanza de que el Estado asuma un papel más activo en la protección de sus vidas y territorios.