Los países del Mercosur anunciaron que la firma del esperado acuerdo comercial con la Unión Europea dependerá de los avances que se logren en Bruselas en las próximas semanas. Durante la última cumbre del bloque, los mandatarios de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay coincidieron en que no se puede concretar el tratado sin que la UE resuelva sus propias discusiones internas sobre cláusulas ambientales y mecanismos de protección para sectores sensibles.

El acuerdo, negociado durante más de dos décadas, busca crear una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, pero ha enfrentado obstáculos por las exigencias europeas en materia de sostenibilidad y por las preocupaciones de los países sudamericanos sobre el impacto en sus economías locales. “Estamos listos para firmar, pero necesitamos que Europa también dé el paso”, expresó el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, reflejando la expectativa de la región.

Para las comunidades empresariales y agrícolas del Mercosur, la definición del tratado representa una oportunidad histórica de acceso a nuevos mercados, pero también un desafío en términos de competitividad. La espera genera incertidumbre, aunque los gobiernos insisten en que el acuerdo se concretará “en breve” si la UE logra superar sus diferencias.

En las calles, la gente percibe el pacto como una posibilidad de crecimiento, pero también teme que las promesas de desarrollo se diluyan si las negociaciones se prolongan indefinidamente.