El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse a la situación de Venezuela y a la nacionalización de su industria petrolera, un proceso que se consolidó bajo el gobierno de Hugo Chávez y que ha sido mantenido por Nicolás Maduro.

Según medios internacionales, Trump interpreta esta política como una de las principales causas de la crisis económica venezolana, argumentando que la estatización debilitó la competitividad y abrió la puerta a la corrupción en la estatal PDVSA.

En sus declaraciones, Trump insistió en que la nacionalización del petróleo no solo afectó la economía interna de Venezuela, sino que también generó un impacto regional al reducir la capacidad del país de integrarse en mercados internacionales. Para él, el modelo estatista ha sido un fracaso que dejó a los ciudadanos sin acceso a bienes básicos y con una industria incapaz de sostenerse.

La interpretación de Trump ha generado debate en la opinión pública. Para algunos analistas, sus palabras reflejan una visión simplificada de un proceso complejo que involucra factores políticos, sociales y geopolíticos. Para los venezolanos, en cambio, la discusión no es abstracta: se traduce en la escasez de gasolina, la pérdida de empleos y la incertidumbre sobre el futuro de un país que alguna vez fue potencia energética.