El N.Y.T informó que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) llevó a cabo un ataque con drones contra una instalación portuaria en Venezuela, en lo que sería la primera operación estadounidense conocida dentro del territorio venezolano. El reporte describe la acción como una operación dirigida a una infraestructura específica en la costa, y la publicación subraya que la maniobra marca un salto en la intervención estadounidense en la región, con implicaciones diplomáticas y de seguridad que aún se están evaluando.
Fuentes citadas por la prensa señalan que el objetivo habría sido un muelle que, según funcionarios estadounidenses, era utilizado por la banda criminal Tren de Aragua para actividades ilícitas, lo que habría motivado la operación de inteligencia y ataque selectivo, según el New York Times y medios que reprodujeron su investigación.
Los detalles técnicos sobre el tipo de drones empleados, el alcance del daño material y la posible presencia de personas en el lugar varían entre versiones, y las autoridades venezolanas no habían ofrecido inicialmente una versión pública completa sobre el incidente, lo que ha dejado un vacío informativo que medios internacionales intentan llenar con fuentes anónimas y documentos filtrados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la responsabilidad de Washington por el ataque, aunque se negó a ofrecer detalles operativos adicionales, según reportes que recogen la reacción oficial estadounidense y la cobertura internacional. La confirmación presidencial intensifica la polémica: Caracas podría considerar la acción como una violación de su soberanía, mientras que en Washington se presenta como una medida contra redes criminales transnacionales.
Más allá de la geopolítica, expertos y observadores advierten sobre el riesgo para la población civil y la estabilidad local en zonas costeras y fronterizas, donde la presencia de grupos armados y actividades ilícitas convive con comunidades que dependen de la pesca y el comercio; en ese sentido, la noticia reaviva la preocupación por cómo las operaciones militares y de inteligencia afectan la vida cotidiana de personas que no participan en la violencia.
