Un nuevo operativo militar estadounidense volvió a encender la alarma en las aguas del Caribe: el Comando Sur difundió imágenes y comunicados en los que informa que dos lanchas rápidas presuntamente dedicadas al tráfico de drogas fueron atacadas y hundidas, con un saldo de cinco personas fallecidas.

El anuncio, publicado en la cuenta oficial de la institución en la red social X, describe la acción como parte de una campaña sostenida para interrumpir las rutas marítimas utilizadas por organizaciones criminales transnacionales, y señala que las embarcaciones fueron localizadas en tránsito por corredores habitualmente empleados para el narcotráfico.

La operación, que se produjo el 31 de diciembre, es la segunda de alcance similar en menos de 48 horas y refuerza la presencia militar estadounidense en una zona ya tensionada por la actividad ilícita y por la cercanía con las costas de Colombia y Venezuela. Fuentes oficiales citadas por la prensa indican que los servicios de inteligencia atribuyeron a las embarcaciones vínculos con redes criminales y que por ello se procedió a un ataque de precisión; las imágenes difundidas muestran el impacto sobre las lanchas y la posterior inmersión de las mismas, aunque los detalles sobre la identificación de los ocupantes y la jurisdicción exacta del incidente no han sido plenamente aclarados en los comunicados públicos.

El saldo humano y las implicaciones diplomáticas son el otro rostro de la noticia. Familias y comunidades costeras, que a menudo viven de la pesca y del comercio local, observan con inquietud cómo operaciones de este tipo pueden alterar la seguridad y la vida cotidiana en la región; al mismo tiempo, la acción reaviva el debate sobre soberanía, control del espacio marítimo y la necesidad de cooperación internacional para combatir el narcotráfico sin poner en riesgo a civiles.